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¿Cómo elegir una dieta para el verano?

¿Cómo elegir una dieta para el verano?
Todavía en primavera, pero adelantando el verano, comenzamos los preparativos para las vacaciones: reservas de pasajes, hoteles y alquileres; días de vacaciones, combinaciones para las fiestas. Comenzamos a pensar en el año que se va, en los cambios que queremos para el año que llega. Nos anotamos en el gimnasio, empezamos a comer fruta en el desayuno y tratamos de idear cómo bajar algunos kilos.

Ya seamos varones o mujeres, vayamos a la playa o a la montaña, cuando llega el verano comenzamos a vernos más, y más críticamente, en el espejo. Generalmente es el momento en el que decidimos comenzar -o retomar- alguna actividad física, con el propósito público de combatir el sedentarismo y el deseo secreto de bajar unos kilos. La verdad es que el ejercicio, con todos los beneficios físicos y mentales que conocemos bien, puede ayudarnos a mantener el peso, pero no es tan eficaz para bajarlo. Por ejemplo, si querés quemar las 400 calorías de dos medialunas tenés que nadar 72 minutos sin parar; o ascender una pendiente pronunciada con una mochila de 4,5 kg durante 48 minutos. Imaginate lo que tendrías que hacer para bajar los brindis y las cenas que se acercan con el fin de año.

En efecto, para bajar de peso es necesario controlar lo que ingerimos, es decir, hacer dieta; y es recomendable, además, hacer ejercicio que la acompañe. Cuando buscamos en internet dietas más o menos milagrosas, que nos permitan bajar en dos meses lo que subimos en todo el año, vamos a encontrar una gran cantidad de programas disparatados y riesgosos: la dieta de las tres P, de la papa, del pomelo, del ajo, de los huevos, del limón, del calendario, de Victoria Principal, etc. Se trata de programas de alimentación hipocalórica, es decir, en los que se consumen menos calorías de las necesarias para el cuerpo humano: en vez de las 1500-2000 recomendadas, estas dietas suman apenas unas 1000 calorías diarias. Por otra parte, su aporte nutricional es escaso y desequilibrado; de allí que no puedan prolongarse en el tiempo más de algunos días o, como mucho, semanas. En consecuencia, además del peligro de malnutrición que estas dietas entrañan, generan un “efecto rebote”: al terminar el ciclo prescripto por esta alimentación deficiente, no sólo volvemos a nuestro peso anterior, sino que incluso podemos aumentarlo, debido al desequilibrio metabólico que provocan.

Lo primero que tenemos que determinar es si efectivamente necesitamos bajar de peso. Para ello, el indicador más confiable es el Índice de Masa Corporal (IMC), que resulta de dividir el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado. Así, una persona que pesa 80 kg y mide 1,80 m tiene un IMC de 24,69 (80/1,802). Un IMC saludable se encuentra entre 18,5 y 24,99. Por debajo de este rango, deberías consultar a un profesional para que te ayude a sumar los kilos necesarios para alcanzar el peso óptimo. Por encima de este rango estamos en situación de sobrepeso, y será necesario entonces bajar algunos kilos bajo la supervisión de un profesional.

Si nos encontramos cerca de los límites más altos de un IMC saludable, pero queremos bajar unos kilos por motivos estéticos, también será importante consultar a un dietista que nos ayude a bajar de peso sin poner en riesgo nuestra salud. En efecto, aunque hay tantas dietas como páginas de internet, también las necesidades calóricas y nutricionales de cada uno son diferentes, y cualquier cambio en nuestra alimentación debe tener en cuenta las características de nuestro organismo.

En términos generales, una dieta hipocalórica debería ser equilibrada y variada, incluyendo varias colaciones o ingestas breves durante el día con porciones reducidas. Recordá que es mejor comer muchas veces poco y no pocas veces mucho. En términos generales, las frutas son la opción ideal para “picar” entre comidas, tanto por su aporte calórico como nutricional.

En cualquier caso, desconfiemos de las dietas milagrosas y rápidas, cuyos resultados inmediatos suelen ser luego contrarrestados por el efecto rebote. En cambio, podemos ir consultando desde ahora a un especialista, para bajar de peso sin dañarnos y con un efecto duradero.