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Capital Intelectual

Paradójicamente, la inversión más segura que una Empresa debería considerar de cara al futuro, en pos de altos niveles de competitividad, es la inversión menos tangible: el Capital Intelectual de sus integrantes. La tarea no es sencilla: es identificar los mejores talentos, incorporar a quienes posean el mejor potencial de desarrollo, generar los espacios y los mecanismos para transmitir/incorporar a todo nivel los conocimientos clave para una gestión exitosa, cuidar este Capital Intelectual, y con el paso del tiempo, acrecentarlo. Menuda tarea para el antiguamente denominado “Departamento de Recursos Humanos”, al que yo, a tono con las circunstancias, prefiero denominar “Departamento de Capital Humano y Desarrollo”.
Sin duda, éste es el desafío. La Calidad no se compra hecha, la hacen las Personas, por lo que el accionar de los integrantes de una Organización, es en gran parte, la clave del éxito frente a la competencia, y dependerá mucho de lo que todos los integrantes sean capaces de lograr, combinando valores y destrezas actitudinales, como aptitudinales. Ambos planos son vitales, y se potencian mutuamente, tanto en un circuito virtuoso, como en un círculo vicioso. A mayor inversión del capital intelectual sobre base de valores intrínsecos que son propios de las personas, se reforzará no solo el campo aptitudinal, sino que también repercutirá favorablemente en el plano actitudinal, ya que un colaborador con sólidas herramientas, procesos claros de trabajo, circuítos claros y precisos de comunicaciones, y una clara visión de si mismo, del conjunto y de la organización, sentirá mucha mas transparencia, confianza y por ende, tomará mas y mejores decisiones en torno al quehacer diario de sus labores en pos de optimizar la tarea.
Y en cuanto al mercado laboral concierne, quien tenga mayores conocimientos, también podrá posicionarse con ventajas frente a quien no, por ejemplo, en la puja por un puesto laboral, un programa de desarrollo, o una posibilidad de ascenso.
El conjunto de colaboradores conforma lo que hoy podemos denominar el Capital Intelectual de una Empresa, y cuanto mayor sea ese capital, las posibilidades de sinergizar ante situaciones críticas o inesperadas, actuarán como apropiadas herramientas para afrontar cualquier problemática de manera proactiva, y ese espacio de maniobra es lo que permitirá, frente a un competidor no preparado o que no haya invertido en el Capital Intelectual de su gente, resolver más rápido y mejor los problemas y sacar ventajas tangibles, desde lo intangible.
Generalmente, demanda mucha energía convencer a los distintos niveles de una Empresa acerca de la conveniencia estratégica de invertir en el Capital Intelectual de sus cuadros, y esto se dificulta mucho más aun cuando, además de tener que “vender” una idea, tenemos que “vender” un elemento intangible, como lo es el conocimiento.
Otro de los desafíos radica en que el producto de esta inversión “intangible” no es inmediato, frente a hombres de negocio e inversionistas, que están acostumbrados a ver con celeridad los resultados y los tiempos de retorno de una inversión; justamente, ésta inversión, requiere de tiempo, paciencia, y constancia. Cualquier otra fórmula no es válida, no es posible crear una estructura de Capital Intelectual de una empresa en el corto plazo, por mas atractivo que parezca el programa, no va a suceder de la noche a la mañana
Pero una vez cruzada la frontera de la decisión, y con el fin en mente de lograr el objetivo de implantar una política permanente de inversión en el conocimiento, con perseverancia aun en los momentos más difíciles, es posible que el barco llegue a buen puerto por mas tormentas que afronte, y poder lograr en forma consistente y permanente en el tiempo, una organización sólida, fuerte en su intelecto, motivada, con todos los sentidos puestos hacia el mejor futuro posible, dispuesta a seguir reinvirtiendo en su mejora continua como elemento fundacional de progreso.

Claudio E. Odoni (Copyright 2005)
Gerente de Capital Humano y Desarrollo
Hotel Meliá Buenos Aires – Argentina
codoni@meliabuenosaires.com.ar