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Comunicarnos en el trabajo: cinco cosas para saber (y evitar)

Comunicación en el trabajo
No importa a qué nos dediquemos, buena parte de nuestro trabajo consiste en hablarnos o escribirnos con otras personas. Te damos algunas ideas para mejorar la comunicación en la vida laboral cotidiana.

Cuando hablamos con alguien decimos mucho más de lo que significan las palabras: nuestro acento dice dónde nacimos, las palabras que elegimos dicen si somos corteses o bruscos, sencillos o rebuscados; la ropa, los gestos… comunicamos más de lo que pensamos, e incluso más de lo que queremos.

Algo parecido sucede con la escritura: un mail lleno de errores de ortografía y de tipeo no sólo puede ser difícil de comprender, sino que además me habla de una persona descuidada y poco atenta. Un mail pomposo, inútilmente rebuscado y extenso da la idea de una persona poco práctica, quizás demasiado pagada de sí misma.

Por eso pensamos algunos consejos para comunicarnos en el trabajo, de manera eficiente y profesional, sin dejar de decir lo que pensamos.

1. Sé tan claro, conciso y directo como puedas. Aunque en distintas organizaciones hay distintos estilos y culturas, en general es muy valorada la precisión comunicativa. Esto no significa ser descortés, sino saber jerarquizar qué parte de lo que queremos comunicar es central, y qué parte es secundaria. Tu oyente va a saber valorar tu capacidad para distinguir lo más importante de lo que no lo es tanto y va a reconocer el valor que le das a su tiempo y al tuyo.

2. Si no estás seguro de lo que vas a decir, no lo digas. Especialmente cuando estés con tus jefes, es central que sepas de qué estás hablando y que no lo hagas de una manera vaga o imprecisa. A menos que se trate de una situación de lluvia de ideas, comunicar ideas a medio formar, de manera imprecisa en relación a tu trabajo dará la sensación de que no estás preparado para la tarea. Lo mismo vale para los superiores: no debemos dar directivas poco claras o difusas. En vez de pedir “¿Me podés hacer un informe para estos días?”, pedilo “para el viernes a las 15”.

3. Prestá atención al lenguaje corporal. Si evitás el contacto visual, mantenés las manos en los bolsillos y mirás hacia otro lado, tu interlocutor pensará que en realidad no querés comunicarte con él, o que te avergüenza o incomoda lo que tenés para decir. En cambio, mantené una actitud abierta y confiada, que muestre que no tenés nada para ocultar sino, por el contrario, mucho para decir. Es fundamental que, al hablar con el otro, mantengas tus ojos y tus manos lejos de la computadora y el teléfono, mostrándole que -aunque sea por poco tiempo- le estás dedicando toda tu atención.

4. No todas las situaciones son iguales. En el brindis de fin de año podés hacerle una broma a tu jefe y todos se van a reír; pero más vale recordar que lo que está permitido en una situación no lo está en otra. Ser simpático y afable es importante, pero siempre evitando pasar por desubicado.

5. La escritura es tu imagen a la distancia. Seguramente en tu CV no adjuntaste tu peor foto. Del mismo modo, la ortografía, un lenguaje cuidado y la corrección de errores de tipeo muestran en la comunicación escrita que valorás a tu destinatario y que sos una persona formada y atenta a los detalles. También tené en cuenta que el mail sirve para algunas cosas, pero no para otras: tratá siempre de dar las malas noticias en persona. A nadie le gusta enterarse de algo malo y no poder replicar o discutir en el momento.