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Día mundial del corazón ¿Cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares?

Día mundial del corazón ¿Cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares?
Cada 29 de septiembre, desde el año 2013, la World Heart Federation (Federación Mundial del Corazón) celebra el día mundial del corazón, con cerca de 1000 eventos en todo el mundo que reúnen alrededor de un millón de participantes. Su objetivo es realizar actividades y difundir información acerca de las enfermedades cardiovasculares (ECV), sus principales causas y medios de prevención.

En la actualidad, las ECV son la principal causa de mortalidad en el mundo: 17,5 millones de personas murieron en todo el mundo por este motivo, es decir, 3 de cada 10 fallecimientos sucedieron por ECV. Según las últimas cifras elaboradas por la Organización Panamericana para la Salud, en el año 2007 las ECV fueron responsables de 1,6 millones de defunciones en nuestro continente, el 30% de las cuales tuvieron como víctimas a personas jóvenes de entre 30 y 69 años. En ese mismo informe, la OPS señaló que las principales ECV causales de muerte son la enfermedad isquémica del corazón (43%), los accidentes cerebrovasculares (22%), la hipertensión (9%) y la falla cardíaca (9%).


¿Es posible la prevención?

Aunque en muchos casos haya factores de riesgo inmodificables, como la edad o algunas condiciones genéticas, lo cierto es que podemos hacer mucho para reducir al mínimo el riesgo de cardiopatías. Aunque estos consejos son, en general, conocidos, no está de más refrescarlos y pensar en qué pequeñas modificaciones podemos realizar para prevenir las ECV:

- Dejá de fumar y hacé que se respete la prohibición de hacerlo. En la actualidad, la legislación argentina prohibe fumar en lugares públicos. Esta legislación, sumada a otras medidas vinculadas a la lucha contra el tabaquismo, ha disminuido sensiblemente la tasa de fumadores en nuestro país (a un ritmo de 2,8 % de cese de consumo anual), a pesar de lo cual sigue siendo la más alta de América Latina: 23,9 % de los hombres y 15,9 % de las mujeres. Los fumadores (activos o pasivos) tienen un 50% más de probabilidades de ECV que quienes no fuman.

- Mejorá tu dieta: disminuí o eliminá la sal y el azúcar procesada en las comidas, el consumo de alimentos altos en grasas y colesterol. Es importante que controles tus niveles de glucemia y colesterol, que te mantengas en un peso adecuado a tu altura (aquí podés calcular tu índice de masa corporal) y que consumas abundantes frutas y vegetales. Disminuí el consumo de alcohol a niveles saludables: el máximo recomendado es hasta una medida diaria en las mujeres y hasta dos medidas en los varones.

- Hacé ejercicio: la actividad física reduce en un 30% las probabilidades de ECV. No es necesario que corras maratones o te pases la semana en el gimnasio. Alcanza con que camines a buen ritmo unos 30 minutos diarios, que uses las escaleras en vez del ascensor, que te bajes algunas paradas antes del colectivo o subte y completes el trayecto a pie. Si estás pensando en comenzar alguna actividad que demande mayor exigencia física, es fundamental que consultes con un médico para chequear tu estado general y asegurarse de que el esfuerzo sea gradual y adecuado para tu estado físico y tu condición genética.


Síntomas para preocuparse

Aunque a veces puede presentarse de manera fulminante, lo más habitual es que las ECV manifiesten pequeños síntomas previos que, si estamos preparados para reconocerlos, pueden avisarnos de que algo anda mal con nuestro corazón.

Generalmente, el primer síntoma reconocible -en especial para una cardiopatía- es el dolor o molestias en el pecho, que puede extenderse al hombro o el brazo izquierdo, la mandíbula y/o la espalda. También suelen presentarse dificultades para respirar o una sensación generalizada de opresión. En general, las ECV afectan la irrigación sanguínea, y es por ello que puede perderse la sensibilidad en las extremidades o en una zona de la cara y/o sentir entumecimiento en el rostro, las piernas o los brazos.

En los Accidentes Cerebro Vasculares (ACV) es habitual que se pierda o disminuya la visión en uno o ambos ojos, que el paciente sufra un estado de confusión y no pueda comprender lo que se le dice ni expresarse con claridad. Al afectar la irrigación del cerebro, también es habitual sufrir mareos, pérdida de equilibrio o coordinación y dolores de cabeza.

Ante la aparición de estos síntomas, es fundamental acudir al médico inmediatamente, puesto que la intervención temprana puede salvar la vida y disminuir los efectos permanentes de un accidente vascular.