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La empresa libre de humo… ¿una opción posible?

¿El porque de la lucha contra el tabaco?


La motivación de lucha contra el tabaco se basa fundamentalmente en que es la principal causa evitable de muertes y de enfermedades en el mundo, con casi cinco millones de muertes por año, cifra que según ha estimado la OMS podría aumentar hasta llegar a los 10 millones anuales en 2020.

Según el Atlas del Tabaco de la OMS, nuestro país es el segundo de América latina en cuanto a proporción de fumadores, con un 40,4 por ciento de la población en esa condición, sólo precedido por Venezuela, donde fuma el 40,5 por ciento.
Por su parte, un estudio de Relevamiento de los Factores de Riesgo Coronario realizado por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) reveló que en promedio se comienza a fumar a los 15 años, circunstancia por demás preocupante, ya que luego de instalado el hábito es más difícil de dejar, y también que los adolescentes fumadores tienen 3 veces mas probabilidades de tomar alcohol, 8 veces más de fumar marihuana y 22 de consumir cocaína.


Hoy se sabe, y ya nadie puede ponerlo en duda, que el tabaquismo es:


· La principal causa de muerte anticipada evitable del mundo occidental.
· Una enfermedad crónica, incluida desde 1992 en el Código Internacional de Enfermedades de la OMS, que causa cuatro veces más muertes que el abuso de drogas ilícitas, suicidios, homicidios, sida y los accidentes de tránsito juntos.
· La principal drogadicción del mundo occidental y muy frecuentemente puerta de entrada al consumo de drogas mayores.
· Un importante factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras enfermedades que acortan la vida y disminuyen la calidad de la misma.
· Causante de múltiples enfermedades que son responsables de un porcentaje elevado de los costos financieros de los sistemas de salud.



Empresa y tabaco, una sociedad incompatible.

Para las empresas existen razones básicas para restringir el consumo de tabaco en los lugares de trabajo:
· Adecuarse a políticas corporativas internacionales.
· Ofrecer una imagen de empresa preocupada por la salud de su personal.
· Proteger a todos los trabajadores, sobre todo a quienes no fuman, evitando la inhalación de humo ambiental.
· Contribuir a la conservación del medio laboral y mejorar el ambiente de trabajo ante una mayoría de empleados afectados por el humo
· Prestar protección especial a los trabajadores expuestos a materiales peligrosos, porque la exposición combinada al humo de tabaco y a determinadas sustancias crean riesgos especiales.
· El reconocimiento de que la exposición al humo de tabaco ambiental en el lugar de trabajo no es voluntaria y priva por completo de sentido al concepto de medio laboral seguro
· Reducir la cantidad de tabaco consumida por los fumadores y alentarlos a que dejen de fumar
· Reducir las enfermedades entre los empleados, los gastos médicos y el ausentismo laboral
· Disminuir el riesgo de incendios y el costo de seguro contra incendio

Cada vez son más las empresas que han resuelto restringir el consumo de cigarrillos en sus instalaciones. Para que la veda sea menos traumática, la tendencia es ofrecer al personal cursos para dejar de fumar o lugares especiales. Sin embargo, algunas compañías han declarado lisa y llanamente a sus edificios libres de humo.
En nuestro país desde Septiembre de 2004 existe un registro para empresas libres de humo auspiciado por el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación.

¿Que es el Registro Nacional de Empresas libres de humo?

Las empresas que estén llevando a cabo políticas activas de control del tabaco en sus propios ámbitos, podrán llenar un formulario-puede realizarse on-line-, tras lo cual el Ministerio de Salud y Ambiente tomará contacto con ellas para corroborar los datos e incluirlas en el Registro Nacional. Las empresas que lo deseen podrán acceder a una certificación oficial.

Normativas para ambientes libres de humo
Hay normas nacionales, provinciales y municipales para instituciones públicas. Las empresas privadas fijan sus propias normas
¿Que pasa a nivel internacional?
Tras cuatro años de arduas negociaciones los 192 países integrantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) unánimemente acordaron firmar la Convención Internacional de Lucha contra el Tabaquismo, constituyéndola en el primer tratado internacional sobre salud pública aprobado con el auspicio de la OMS.
La iniciativa, que carece de antecedentes históricos, impone a los Estados la adopción de severas medidas dirigidas, entre otros fines, a prohibir la venta de cigarrillos a menores de edad, a limitar drásticamente la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco, siempre que no lo impidan las leyes del país respectivo.

Es de esperar que la firma de este trascendental acuerdo mundial antitabaco sea ratificado por la mayor cantidad de naciones en el menor plazo posible y que se constituya -además- en un verdadero aliciente y fuente de inspiración para todos aquellos países que, como el nuestro, están atrasados en materia de legislación específica y que carecen, en consecuencia, de las herramientas necesarias en esa área para velar y proteger la salud de su población.
Nuestro país sigue rezagado. Es una de las 24 naciones que ni siquiera dieron su firma dentro del plazo estipulado el año pasado.
¿Qué hacer?

La implementación de un programa antitabáquico en la empresa comprende varios pasos:
En primer lugar, evaluar la situación de partida, averiguando el número de fumadores que tiene, cuál es su disponibilidad para abandonar el tabaco y cómo perciben el problema del tabaquismo pasivo.
En segundo, analizar la posibilidad de ofrecer un plan de ayuda para dejar de fumar, ya que el cigarrillo tiene la particularidad de generar triple dependencia: física, psíquica y social.
Para el éxito del abandono del acto de fumar es decisivo debatir esta problemática, evitar los síntomas de abstinencia y tomar conciencia de que cada cigarrillo consume la vida del fumador pero también de los que lo rodean.

Los pactos a los que se lleguen no pueden ser iguales en una compañía abierta a los usuarios que en una cerrada al público. Así, en empresas sanitarias o docentes, los profesionales no deben fumar en presencia de los usuarios. Por el papel modélico que deben desempeñar, lo más conveniente es que los espacios para fumadores (por ejemplo la cafetería) no sean los mismos para los empleados que para los usuarios. Además, los programas antitabáquicos resultan beneficiosos para las empresas, ya que se abaratan los costes de la limpieza, que es más sencilla.



Dr. Julio Haag: Sub-jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Francés.
Lic. Graciela De Santo: Consultora del área de Salud Mental del Servicio de Neumonología del Hospital Francés.