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¿La playa o la montaña? Vacaciones y salud

Vacaciones y salud
Aunque el mundo es ancho y ajeno, diverso y variado, cuando llegan las vacaciones lo dividimos en dos: ¿la playa o la montaña? No importa si la playa es la costa balnearia de alguna laguna bonaerense, o si la montaña son las sierras tandilenses que apenas hacen sombra en el piso. La distinción no separa geografías sino maneras de vacacionar.

La montaña es habitualmente el escenario de los aventureros: no vamos a Mendoza para quedarnos tomando mate junto al Embalse El Nihuil. Seguramente vamos a querer conocer otros lugares, hacer rafting en los ríos de la zona, salir de caminata. Si te gusta acampar, nada mejor que los refugios de montaña, en los que podés conversar con otros montañistas o simplemente quedarte en silencio, reflexionando junto al fuego. Quienes van a la montaña no descansan reposando sino en movimiento, y nada los hace más felices que llegar a la noche muertos de cansancio pero llenos de experiencias y lugares nuevos.

La playa, en cambio, es para descansar y divertirse: los más jóvenes van a bailar, los mayores van al teatro. Con la práctica que da la experiencia, las familias rumbean tempranito para la playa con sus reposeras, sombrillas, ojotas, equipos de mate, tejos y todo lo necesario. La playa es para quedarse: una vez que encontraste tu lugar, te instalás y lo cuidás hasta irte. También es un lugar para conocer a otras personas, porque su lógica no es la de los individuos sino la de la multitud. Si te gusta la gente, el sol y la arena, tu lugar es en la costa.

Claro, esto no significa que la montaña no sea divertida, o que en la playa no ocurran aventuras. Cada uno define cómo serán sus vacaciones, un poco como quiere y otro poco como puede.


Vacaciones y salud: los destinos turísticos y nuestra condición física


Aunque nos vayamos de vacaciones para descansar y elijamos el destino con una mezcla de gustos y posibilidades, algunas condiciones médicas se sufren más en ciertas condiciones climáticas y ambientales. Podemos llegar a pasar un muy mal rato si no las tenemos en cuenta:

- Dolores en las articulaciones. Quienes sufren reuma u otros dolores semejantes en las articulaciones se sentirán mejor si vacacionan en zonas con poca humedad y temperaturas cálidas. Es conveniente que se alejen de las regiones altas y frías.

- Trastornos circulatorios. Quienes tienen problemas de circulación o várices se van a sentir mejor si van a zonas templadas o frías, evitando los lugares calurosos y húmedos.

- Trastornos respiratorios. Las zonas de sierras y montañas bajas son ideales para quienes sufren de bronquitis, evitando el frío y los cambios bruscos de temperatura. Para el asma, se ha comprobado que el aire frío y seco es causa frecuente de ataques, especialmente al realizar deportes. En todos los casos, es importante evitar el contacto con polen o polvillo, que se encontrarán con menor frecuencia en las zonas costeras.


Vacaciones con bebés


Las familias con chicos muy chiquitos suelen elegir la playa, lo cual les permite descansar y estar en un solo lugar con los pequeños. Aunque la protección solar es imprescindible para cualquier edad, los menores de un año necesitan usar un factor 50 y evitar la exposición directa al sol, especialmente entre las 10:30 y las 17 hs. Esto reduce considerablemente las horas de playa disponibles para la familia. Fuera del horario de mayor peligrosidad por el sol, los más pequeños pueden mojarse en el agua y jugar con la arena, siempre bajo la supervisión de un adulto.

Las sierras son un destino ideal, puesto que no tienen los fríos extremos de las montañas (que pueden traer desde resfríos hasta complicaciones respiratorias más severas) ni la exposición constante al sol de la playa. Igualmente es importante usar protector solar factor 50 y mantener a los chicos constantemente hidratados.

En cualquier caso es importante recordar algunos aspectos básicos del cuidado de los bebés que no podemos perder de vista en las vacaciones: debemos respetar su descanso, especialmente las siestas que toma habitualmente durante el día; debemos darles abundante líquido y acompañar la lactancia con alimentos sanos y equilibrados; no podemos descuidar su higiene, puesto que estará más expuesto a la arena, la tierra, hongos, etc. que pueden acarrearle infecciones.