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¡No te vayas sin desayunar! Te ayudamos a preparar un desayuno rico y sano

Desayuno rico y sano
El desayuno es la comida más importante del día. ¿Cualquier desayuno? Te contamos qué alimentos son los más recomendados y cómo combinarlos en el día a día.

OK. Es cierto. La mayoría de las mañanas comemos algo cuando podemos y salimos como podemos. Aunque no vayamos a tener un desayuno gourmet cada mañana, igualmente podemos comer sano, rico y energético cada día.

A veces queremos reemplazar un desayuno (un verdadero desayuno) con una barrita de cereal. No sabemos muy bien cómo está hecha, cuáles son sus ingredientes, su contenido calórico, de sodio o sus grasas trans. Nos saca del paso, no es una medialuna… pero eso no significa que sea lo que realmente necesitamos.

Un desayuno completo debería contener:

- Una porción de lácteos. ¿Cuánto es una porción de lácteos? Depende de lo que consumas: es una taza mediana de leche, un pote comercial de yogurt, 5 cucharadas al ras de queso blanco, 2 fetas finas de queso, un trozo de alrededor de una caja pequeña de fósforos de queso cremoso. Cualquiera de estas opciones representa una porción recomendada de lácteos; para mantener tu peso, te recomendamos que sean productos descremados en todos los casos.

- Una porción de carbohidratos. Idealmente, puede ser media taza de cereales enteros, aunque también puede incluirse aquí una tostada grande de pan (o dos pequeñas). El valor nutricional no depende del valor calórico; te recomendamos entonces que consumas pan integral en vez de pan blanco.

- Una fruta. Cualquiera, aunque es preferible que sea fresca y con cáscara. En muchísimas dietas la fruta se incluye en cantidad libre, aunque es importante evitar aquellas que tienen un contenido demasiado alto de azúcar (como la banana). Naranjas, manzanas y mandarinas son tus mejores aliadas durante todo el año.


¿Y si no tengo ganas de desayunar?

A veces pasa que nos despertamos y no queremos desayunar. Sentimos el estómago cerrado o no tenemos hambre. Muchas veces se debe a que cenamos muy pesado; quizás una comida más liviana, o porciones más pequeñas, nos ayuden en ese aspecto. En cualquier caso, no te obligues a desayunar ni comas cualquier cosa; es preferible llevarte un desayuno saludable a la oficina, como un sándwich de queso hecho con pan integral.


¿Y si no tengo tiempo?

Las mañanas pueden ser muy ajetreadas. Quienes tenemos hijos preparamos su desayuno, los vestimos, controlamos sus útiles escolares, los llevamos a la escuela, y recién entonces podemos empezar a ocuparnos de nosotros. Otros queremos dormir media hora más a la mañana y no estamos dispuestos a sacrificarla por el desayuno, en especial si podemos comer galletitas y un café o un mate en el desayuno. Para evitar la mala alimentación cuando no tenemos tiempo, conviene ser precavidos.

- Una buena opción es mezclar las porciones de fruta, lácteos y carbohidratos. Por ejemplo, podés preparar un yogur con cereales y fruta cortada, que se hace en muy poco tiempo, es rico y nutritivo.

- Otra opción es dejar todo preparado desde el día anterior: una ensalada de frutas lista que podés combinar con queso crema y esencia de vainilla; la cafetera preparada y lista para encender.

- Podés tomar un café con leche y una tostada en tu casa y comer la fruta en el camino al trabajo; o llevarte un sándwich de queso a la oficina.


¡Sin excusas!

Podemos desayunar rico y sano cada día y transmitirles esa idea a nuestros hijos. Aunque te ocupes de ellos y su alimentación, el hecho de ver que vos hacés lo que decís es importante para que aprendan imitándote.