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Prevención de lumbalgias III

En posición de pie

Es dañino sostener la posición de pie, sin movilidad, por un largo espacio de tiempo. Típicamente, la atención al público es ejemplo de esta situación.
Si no queda más remedio, trate de mantener uno de los pies apoyado a una cierta altura, 20 centímetros son suficientes, sobre una tarima o soporte. Alterne ambos pies en esta posición.
En cuanto a los brazos, si debe trabajar con ellos, hágalo a una altura que le evite agacharse o inclinarse, y también trate de garantizarse cierto apoyo para los mismos. Referente al calzado, tanto los tacos muy altos como las suelas planas son inconvenientes. Lo apropiado es levantar el talón del piso entre 1.5 a 3 centímetros.

Levantarse y sentarse
Al ponerse de pie, apoye sus brazos sobre los apoyabrazos de su silla, si los tiene, y si no, sobre sus muslos o rodillas. Mantenga la espalda recta mientras se incorpora.
Al sentarse, no se desplome sobre la silla. Haga el proceso inverso a levantarse, apóyese sobre apoyabrazos, muslos o rodillas, y deje que su espalda, manteniéndola recta, vaya bien atrás en el asiento, hasta ponerse en contacto con el respaldo.
Si se trata de sentarse en un vehículo, deje primero los pies fuera de el, siéntese de costado, y luego introduzca primero uno y después el otro, en tanto se apoya con sus manos sobre el asiento.

Actitud frente al síntoma doloroso
Enfrentarlo con determinada actitud también es prevención, en todo caso de su agravación.
Es recomendable:
• Saber que mayormente el primer síntoma de dolor lumbar se debe a contracturas musculares y no a lesiones óseas irreversibles, por ende no adoptar una actitud o predisposición negativa frente al mismo.
• Mantenerse lo más activo posible y evitar solo aquello que el dolor impida realizar
• NO AUTOMEDICARSE, en general evitar la medicación, y concurrir al médico o enfermero laboral, o en su ausencia a su obra social, para obtener el asesoramiento adecuado.

La Dirección

Fuente: www.espalda.org