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¿Qué queda de la Resolución 905/15 de la SRT?

¿Qué queda de la Resolución 905/15 de la SRT? Una opinión
En abril de 2015 sufrimos un temblor: gerentes de recursos humanos, empresas de medicina laboral, técnicos en seguridad e higiene, sindicatos y PyMES nos enteramos de la Resolución 905/15 de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo. No es que fuera completamente inesperada: en realidad, venía a cubrir un vacío legal de casi veinte años acerca de la coordinación de los servicios de higiene y seguridad y los de medicina laboral. (Aquí se puede consultar un resumen).

Además creaba un Registro Digital Único de Legajos de Salud que, como un Gran Hermano del trabajo registrado, controlaba y reunía las historias clínicas de todos los trabajadores disponibles en las ART y las empresas de medicina laboral. Sumaba una gran cantidad de responsabilidades financieras, de gestión y de recursos humanos a las empresas, que a través de diferentes cámaras -sobre todo del mundo PyME- intentaron detener la implementación de la resolución. En septiembre de 2015, la Confederación General Empresaria de la República Argentina anunciaba la suspensión de la resolución 905, pero en los papeles no hubo ningún cambio: ni la Superintendencia de Riesgos de Trabajo ni el Boletín Oficial suspendieron la aplicación de la norma.

Un año y medio más tarde vale la pena preguntarse: ¿Qué queda de la famosa Resolución 905/15 de la SRT? ¿En qué va a quedar?

Uno de los aciertos de la normativa ha sido el énfasis en la prevención y la capacitación en materia de salud laboral. En una investigación reciente, realizada de manera conjunta con el CONICET, se ha comprobado el costo productivo que tiene para las empresas la falta de prevención en este campo. En ese sentido, las capacitaciones en salud -en el lugar de trabajo o a distancia- no sólo son una necesidad normativa sino también una herramienta de productividad dentro de la empresa.

Uno de los errores, sin embargo, ha sido cargar en las empresas la mayor parte del trabajo, sin advertir, por una parte, los diferentes tipos y tamaños de unidades productivas y, por otra parte, las capacidades ya instaladas en otro tipo de organizaciones que, especializadas en los temas cubiertos por la resolución, permiten tercerizar servicios con experiencia y eficacia.

¿Y ustedes qué piensan? ¿Llegará a implementarse tal como está o caerá en el olvido?


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